domingo, 12 de agosto de 2012

Maximiliano y Carlota – Egon Caesar Conte Corti


Dentro de la gran cantidad de libros que son necesarios para adentrarse en la biografía del emperador Maximiliano de México, hay uno que es imprescindible, fuertemente blindado de soporte bibliográfico y además una obra literaria de altos vuelos.  Me refiero a Maximiliano y Carlota, una biografía de la pareja imperial mexicana escrita por Egon Caesar Conte Corti, un extraordinario historiador y escritor, además de aristócrata, súbdito y profundamente admirador de los Habsburgo.

El autor

Corti nació en 1886 en Zagreb, Croacia, entonces parte del imperio Austrohúngaro, como miembro de una familia de nobles italianos que al reunificarse Italia continuaron siendo fieles a los Habsburgo. De joven peleó en la Primera Guerra Mundial distinguiéndose por su valor. Al terminar el conflicto se enfrentó con la amarga realidad de todo aristócrata austriaco: que la monarquía había desaparecido.
Resignado a su nueva vida, estudio historia y se dedicó a escribir biografías que tuvieron éxito gracias a su aristocrático nombre y a que escribía extraordinariamente bien. Sus personajes favoritos para biografiarlos fueron los Habsburgo; no sólo escribió la biografía de Maximiliano y Carlota, también de la emperatriz Sissi y del emperador Francisco José. Esta última constó de tres volúmenes, el tercero de ellos inacabado por su muerte, en 1953.
 Entre las biografías que escribió Corti y que lamentablemente no se encuentran traducidas al español, destacan la de Leopoldo I de Bélgica, suegro de Maximiliano, y la del canciller Metternich, el más leal y eficiente servidor de los Habsburgo en el siglo XIX. Gracias a su posición, Corti tenía acceso a documentos muy propios de la aristocracia y de ellos se valía para escribir sus libros perfectamente bien documentados, como puede verse en su extraordinario libro Maximiliano y Carlota.

El libro

Corti se interesó por el emperador Maximiliano cuando estaba investigando para escribir la biografía de un tío abuelo suyo, el archiduque Juan de Austria. El autor tuvo acceso al Archivo del Estado de Viena, donde se encontraban alrededor de 200 cajas que contenían documentos referentes a la candidatura de Maximiano al trono de México y al periodo de su gobierno. Corti se dedicó a estudiar todos los documentos, en su mayoría cartas de los interesados, mexicanos y extranjeros, y complementó su bibliografía con libros de varios autores, algunos protagonistas incluso del sitio de Querétaro,  escritos en diferentes idiomas. Corti, como buen aristócrata, era políglota y no tenía problemas para leer en varios idiomas.
En 1924 publicó en alemán Maximiliano y Carlota, y aunque aún no alcanzaba la madurez intelectual propia de la longevidad, tenían 38 años, el libro es extraordinario, con una prosa elegante, lenta pero muy agradable, y un tenue sarcasmo muy propio del aristocrático autor.
Si alguna flaqueza tiene el libro es que no inicia desde el nacimiento de Maximiliano, Corti apenas repasa el plan de estudios al que fue sometido junto con sus hermanos, como correspondía a un archiduque. El inicio del libro se da en la juventud del futuro emperador, antes de que fuera virrey en Italia, y termina con la repercusión de su fusilamiento en Europa.
Corti cita un sinnúmero de cartas de los diferentes personajes que influyeron para que Maximiliano fuera emperador de México. Entre ellos destacan los emperadores de Francia, Napoleón y Eugenia, los mexicanos Almonte, Hidalgo y Gutiérrez de Estrada, el rey Leopoldo de Bélgica y el propio interesado en el trono, Maximiliano.
Gracias a esas cartas, y a su excelente modo de escribir, Corti logra dar al lector una perfecta idea del proceso de la fundación del Imperio, las dudas más que justificadas del futuro emperador, y de los intereses egoístas y mezquinos de cada uno de aquéllos que colaboraron en el entronamiento de forma directa y en el fusilamiento de forma indirecta del noble archiduque.
Corti critica a todos, incluso a Maximiliano, por el que sentía un gran respeto al ser un Habsburgo. No habla nada bien de los austriacos que decidieron volver a su país con los franceses dejando a su archiduque solo, a su suerte, que fue desgraciada.

Como ya apunté, este voluminoso libro, muy bien escrito y muy bien documentado, es imprescindible para entender a Maximiliano y saber del Imperio. Lo edita el Fondo de Cultura Económica, desde que fue traducido al español, en 1944. Vale la pena leerlo, no sólo para aprender de historia, también para disfrutar de un muy buen libro.

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